Vamos a ser justos también.
Hace años, mi amigo Rafa y yo entramos en un Club sin plan alguno.
La música estaba muy bien. La iluminación muy conseguida.
Pero a nosotros, con el cuerpo jota que llevábamos, nos pareció que “faltaba algo”.
Así que nos pusimos a criticarlo por lo bajo (es decir en voz alta).
El dueño andaba cerca y nos oyó. Se acercó y nos dijo con voz de capo:
“Vamos a ser justos también.”
Sin poder reaccionar, nos enganchó por banda y nos dio un tour por todo el local.
Nos lo explicó todo.
Acababan de abrir, estaban probando ideas, la música iba en esta dirección… y algún otro argumento imposible de recordar.
Nosotros asentíamos con cara de pez
Acabamos la copa y nos fuimos comentando la jugada.
Meses después el club se convirtió en un clásico.
Desde ese día, la frase se me quedó grabada.
«Vamos a ser justos también»
Y es que antes de abrir la boca, sentarte a escribir o a lanzar tu opinión, hay que entender el contexto.
Analizar y sacar conclusiones.
Y eso es exactamente lo que hago contigo.
No te vendo ideas a ciegas basadas en fórmulas estándar.
Miro TODO. Analizo TODO.
Y solo entonces, te digo lo que yo haría.
